Noticia | 23 Mayo 2017

Alicia Gariazzo: “EL CARTEL FARMACÉUTICO EN CHILE”

La industria que genera más utilidades en el mundo es la industria farmacéutica. En 2013 obtuvo utilidades por un 42%. Seguida por la Banca, con un 29% en el mismo año. La producción de medicamentos, concentrada en un 85% en los países desarrollados, generó utilidades en 2015 superiores a los US$486 mil millones anuales. Según el ranking 2016 de Forbes, seis empresas de la industria se encontraban entre las 100 más importantes del mundo. La estadounidense Pfizer en el puesto 46, Norvatis de Suiza, en el 47, Roche de Suiza, en el 80, Sanofi de Francia, en el 89, Merck, de EEUU, en el 93 y Glaxosmithkline, de UK, en el 100. El ranking se realiza ponderando ingresos, utilidades, activos y valor de mercado. Los mayores exportadores son China, EEUU y Alemania.

Es espeluznante que se obtengan ingresos tan descomunales con la salud de las personas. Más bien con la mala salud y la muerte, porque ya todos conocemos la masacre que hace esta industria en África con sus sistemáticos experimentos en seres humanos, sus esfuerzos para ocultar el descubrimiento del genoma humano y los efectos secundarios nefastos de muchos medicamentos. El premio Nobel de Medicina, Richard J. Roberts, en 2008 afirmó que el verdadero interés de las farmacias es dar calmantes a las dolencias para convertirlas en crónicas, porque eso es más rentable que producir medicamentos que sanan para siempre. Como ejemplo de su desafección por la salud, próximamente, Bayer comprará MONSANTO, la productora del agente naranja y el napalm lanzados a mansalva en Vietnam y que todavía está presente en las deformaciones congénitas de niños vietnamitas. En 2001, Bayer tuvo que retirar del mercado su medicamento estrella anti colesterol, el Baycol/Lipobay, porque más de 50 personas habían muerto en EEUU y otras en España. Por él, más de 6 millones de personas podrían sufrir rabdomiolisis. Los efectos secundarios de los medicamentos constituyen la cuarta causa de muerte en el mundo industrializado según el Journal of the American Medical Association del 15 de abril de 1998. En Chile los afectados por las deformaciones producidas por el Thalidomida en los años 60, aún hacen modestas demostraciones en el Congreso, totalmente ignoradas por la prensa.

En Chile hay un número inimaginable de cadenas farmacéuticas por metro cuadrado, las que por los medicamentos con receta nos cobran precios más altos que en EEUU y Europa, ofrecen créditos a sola firma a los ancianos y a los más débiles para comprometerlos hasta la muerte con intereses usureros cuando no pueden pagar y que después heredan hijos o nietos. Se coluden, ignoran las peticiones de la clase política y nos inundan de publicidad engañosa, con la que convencen a incautos e hipocondríacos. Por ella, en los colegios obligan a los niños inquietos a tomar Ritalin, las revistas femeninas escriben largos análisis sobre los beneficios del Ravotril y el Prozac, “la droga de la felicidad” se vende sin receta.

Hace un par de años sin embargo, surgió la preocupación por los precios de las medicinas, lo que se publicitó con la instalación del Alcalde Daniel Jadue de una Farmacia Popular en Recoleta. Ello ha traído cierta discusión, la creación de unas 30 farmacias comunales, proyectos y mociones presentados al Congreso, pero los resultados son mínimos. La diferencia de precios entre los medicamentos recetados con nombre de fantasía y los genéricos es gigantesca. Estudios del SERNAC han detectado diferencias sobre el 2.000%, entre genéricos y de marca, para medicamentos usados en tratamientos crónicos y de mayor prevalencia en la población. También diferencias de precios entre productos bioequivalentes intercambiables de un mismo Laboratorio Titular, disponibles en las grandes cadenas.

Diferentes parlamentarios han logrado Proyectos de Acuerdo para enviar oficios al Poder Ejecutivo para que imponga a las farmacias el cumplimiento de las leyes de competencia, se han hecho Comisiones Investigadoras que han solicitado cambios y fiscalización. También congresistas han presentado mociones, las que como sabemos, solo si el Ejecutivo acepta, pueden convertirse en Proyectos de Ley

Actualmente lograron que una moción se transformara en iniciativa de ley para: 1. Ajustar la legislación para fomentar la disponibilidad y penetración en el mercado de los medicamentos genéricos bioequivalentes, exigiendo que las recetas prescritas por los profesionales incluyan expresamente la denominación de los medicamentos que posean dicha calidad. 2. Prohibir la integración vertical entre laboratorios y farmacias. 3. Exigir una concesión de servicio público para la instalación y funcionamiento de farmacias o almacenes farmacéuticos. 4. Modificar el alcance del sumario sanitario. Pero como las urgencias las pone el Poder Ejecutivo, día a día, los congresistas no deciden lo que se va a discutir. Así en el cuadro siguiente se pueden ver los proyectos de ley aún “en tramitación”.

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Esta es una de las tantas vergüenzas que soportamos en Chile, pero es más grave que muchas, porque tiene que ver con la vida y la muerte de los chilenos. El aumento de la longevidad que trae consigo más enfermedades, se está convirtiendo en una maldición para los viejos enfermos. Tenemos que ser capaces de doblar la mano, aunque sea en esto, a Don Dinero.

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Conadecus

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