BERNARDITA AGUIRRE PASCAL
Esta semana la Corte de Apelaciones condenó a la empresa McDonald's a pagar $1 millón a Claudia Torres, quien se quebró una muela al morder una de sus hamburguesas. Quisimos saber si éste es un caso aislado y en qué otros productos hay problemas.
Aunque en 2007 el Sernac recibió 210 reclamos por alimentos en mal estado, las empresas están tomando resguardos. Son cada vez más las que se someten a normativas internacionales de calidad, como las normas HACCP, y han implementado sofisticados sistemas de seguridad, como rayos para detectar elementos extraños en botellas antes de que sean llenadas y detectores de metales en alimentos.
No está claro si la contaminación se produce en la empresa o fuera de ella en el traslado del alimento o en el punto de venta. Pero pese a los controles, pasa.
"Ocurren con cierta frecuencia hallazgos de objetos extraños en alimentos, pero es de una incidencia muy baja si se compara con la cantidad de alimentos que se producen", explica el funcionario del departamento de Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud, Jaime Cornejo.
Lo que sí aclara es que donde más hay problemas es en las bebidas que usan botellas retornables, porque eventualmente si la botella trae algo muy difícil de ser quitado podría quedar ahí".
Precisamente, dos tragos le sirvieron a María Eulalia Morales para darse cuenta de que la cerveza que tomaba estaba mala, con olor a cloro y sedimentos. Llamó al servicio al cliente de Cerveza Cristal, y el empleado de la cervecera le contó que desde hace un tiempo la compañía sufría el boicot de los camioneros que transportan sus productos. Ellos dividen en dos el contenido de las cervezas y rellenan las botellas con agua de canal para venderlas.
En CCU explicaron que probablemente su empleado quiso "desviar la atención" con la historia de los camiones y que no existe boicot. Agregaron que el reclamo por la cerveza aguada era un caso aislado. "Recibimos una serie de reclamos por el 0,0002% del total de botellas que vendemos al año: 500 millones".
Una experiencia similar tuvo en enero Cristián Martínez al comprar una Paulaner. "Al abrirla me di cuenta de que tenía olor a huevo podrido, la agité y tenía sedimentos, así que no la probé. Llamé a la empresa, me pidieron disculpas y me trajeron una botella de cerveza. La mala se la llevaron para analizarla, pero no me informaron qué tenía", contó.
Vigilados de cerca
Las empresas deben responder al reglamento sanitario. Para verificar que las normas de inocuidad se cumplan y no ocurran errores que podrían infectar los alimentos, la autoridad sanitaria de cada región inspecciona supermercados, restaurantes, y analiza productos aleatoriamente. Cerca de 65 mil muestras de alimentos se estudian anualmente.
Ante denuncias también actúa la autoridad sanitaria para descartar una contaminación mal intencionada del consumidor. Si se detecta que fue culpa de la empresa se lleva adelante un sumario sanitario.
Devoluciones
Enferma terminó en septiembre pasado Marcelina Cabrera después de probar una cerveza Stella Artois. "Compré un pack de seis, la refrigeré, la tomé al día siguiente en la tarde y desperté en la noche enferma". Reclamó y la empresa le trajo un pack nuevo y se llevó el que estaría malo.
En Cervecería Chile reconocen que el caso ocurrió. "Apenas fue recibido, la contramuestra fue analizada y no se encontraron parámetros fuera del standard, por lo que el malestar sufrido por el consumidor estaría vinculado a otras causas". Agregaron que la empresa está certificada por la norma HACCP y son monitoreados en paneles de degustación y análisis de laboratorio tanto en Argentina como en Bélgica.
La clienta no quiso reclamar más y finalmente quedó satisfecha con la devolución del producto. "La mayoría de las grandes empresas responden devolviéndole el producto al cliente. Ahora, si él se siente más afectado porque se enfermó puede ir más allá", dice el jefe del departamento de Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud, Tito Pizarro.
Un chocolate Vizzio compró en un carrito del centro María de la Luz Sánchez. "Me llamó la atención porque estaba muy barato, y cuando me lo comí el maní estaba rancio. Busqué y no tenía fecha de vencimiento. Pero no volví al centro para reclamar porque ya estaba en mi casa, sólo lo boté", explica la afectada. Éste es un tema frecuente, reconoce Pizarro, que debe ser denunciado por los consumidores a la autoridad sanitaria para sancionar al local donde se realiza este tipo de prácticas.
En tribunales
Hasta tribunales llegó Claudia Torres pidiendo que le respondieran por una hamburguesa que contenía un elemento metálico que le fracturó una muela. Esta semana la Corte de Apelaciones de Santiago le dio la razón y ratificó el fallo que condenó en primera instancia a la empresa McDonald's al pago de una multa de 30 UTM ($ 1.040.040) y una indemnización de más de $1 millón 905 para ella.
Al no obtener respuesta de la empresa, la que aseguró que era imposible que esto sucediera, ya que los productos son sometidos a estrictos controles de calidad, que incluye un detector de metales en los ingredientes, la afectada presentó los antecedentes a la Seremi de Salud, solicitando que se fiscalizara el local y acudió al Sernac, organismo que tras una mediación desfavorable denunció los hechos al juzgado de policía local y luego a tribunales.
"El fallo demuestra que reclamar sirve, que las reglas del juego las fija la ley y no las empresas, que ante los tribunales no existen ni grandes ni pequeños, que los consumidores tienen derecho a productos de calidad y seguros, y, cuando esto no sucede, ellos tienen derecho a que se les responda por el daño que se les ocasionó", dijo el director del Sernac, José Roa.
El supermercado Cofrima III de Punta Arenas se vio obligado por tribunales a pagar $103.990 a Víctor Ibacache en 2006 por venderle un pollo con arroz en mal estado. El Lider Express de Quillota pagó a Juan Herrera $15 mil como indemnización por los perjuicios que le causó una pechuga de pollo en mal estado, más 3 UTM ($104.004 hoy) de beneficio fiscal. El Lider Santa Amalia fue obligado por tribunales a indemnizar con 50 UTM ($ 1.733.400 hoy) de beneficio municipal por venderle queso con hongos a Silvia Astorga.
EL SERNAC EN 2007 recibió una decena de reclamos por bebidas en mal estado, la mayoría con hongos. En alimentos sólidos, el año pasado hubo 210 reclamos, mayoritariamente de platos preparados.
FALLOS JUDICIALES demuestran que sólo cuando ocurre un daño, como una muela rota, existe una indemnización significativa. Si el alimento viene malo, pero no causa enfermedad, no se logra mucho.
‡ Autoridad sanitaria regional fiscaliza
Un total de 7.046 muestras analizó el año pasado la autoridad sanitaria del Maule. De ellas, el 3,97% no cumple con las exigencias mínimas definidas en el Reglamento Sanitario de Alimentos, ya que cerca de un 9% tienen problemas microbiológicos, lo que demuestra que hay problemas de manipulación y conservación de los alimentos, dijeron en la entidad.
"La mayor cantidad de deficiencias se presenta en comidas y platos preparados, productos cárneos y lácteos", explica Álex Silva, de la autoridad sanitaria del Maule, aspectos que sumados concentran el 74,45% de los problemas.
En la Región de los Ríos, de los alimentos que son analizados con mayor frecuencia son las carnes de ave y las rojas las que presentan elevados recuentos bacterianos. "Además, alimentos con presencia de excretas de roedor y cuerpos extraños. Pueden afectar la salud del consumidor ocasionando enfermedades infecto-contagiosas", explicaron.
Más al norte, en la Región de Tarapacá, los problemas están más centrados en la rotulación y etiquetado de los alimentos debido a la presencia de la Zofri en Iquique. Además, es frecuente el hallazgo de productos vencidos y sin refrigerar: "Los dos alimentos más reclamados son las bebidas que presentan material extraño y olor a detergente, y alimentos envasados congelados, como las hamburguesas, croquetas, productos que pese a estar envasados presentan evidencias de desarrollo de hongos".
La autoridad sanitaria de Arica explica que el riesgo al consumir estos productos son las enfermedades entéricas, cuya gravedad depende del germen y del estado de salud del afectado. A esto se suma la pérdida económica por el producto.
En Valparaíso hubo 220 denuncias. Los casos más típicos son de insectos, pelos y virutillas, y productos con olor, color y sabor alterados, principalmente lácteos perecibles como yogur, masas horneadas, carnes, confites y bebidas.
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