| Lento, pero inevitable, adiós a la bolsa de plástico. |
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Algunos supermercados bajo el mensaje de la preocupación ecológica, dejan de repartir bolsas de plástico a unos consumidores que tendrán que acostumbrarse a llevar el carro de la compra. El final de las bolsas de plástico supone un nuevo impulso a la lucha para la mejora del medio ambiente, por tanto no podemos sino mostrar satisfacción por una decisión que a medio y largo plazo tendrá efectos muy positivos en el entorno. Al margen del evidente beneficio al medio ambiente, su eliminación va a suponer un ahorro importante para los comercios. Una reducción de costes que, sumada al efecto crisis, está haciendo que muchos usuarios piensen que en esta ecuación es mayor el interés económico que el ecológico. Además, hay que tener en cuenta que la bolsa de plástico no fue una petición de los usuarios, sino una necesidad que se fue creando y algo a lo que, al día de hoy, el consumidor está acostumbrado. En este panorama, nos posicionamos tratando de evitar que el consumidor sea el que acabe financiando este tipo de iniciativas, ya que con su eliminación, cada usuario tendrá que hacer un cierto desembolso para sustituir las bolsas por otros sistemas. Sería interesante que los comercios introdujeran algunas iniciativas de cara a que sea más llevadero y económico para los ciudadanos este cambio de hábitos. Se podría plantear, por ejemplo, el reparto gratuito temporal de una bolsa reutilizable por cada compra o proporcionar importantes descuentos en carros de la compra.
De esta forma, el compromiso medioambiental que predican algunos establecimientos para la eliminación de las bolsas sería más valorado por el consumidor, al reinvertir parte del ahorro que tendrán de ahora en adelante en favor del usuario para ayudarle a adaptarse. CECU, España. Boletin Nº 11. Octubre 2009 |
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