Un millón de personas volvieron a Dicom después de haber sido borrados del sistema.

Para los expertos el gran culpable que de esto suceda son las tarjetas de crédito ofrecidas “sin mayor problema” por las casas comerciales, que incluso se las entregan a personas que no tienen un sueldo fijo, como los estudiantes.

La estrategia de la publicidad y el marketing caló hondo en el pueblo chileno. Por eso, las campañas para pagar a plazo han tenido un éxito incomparable.

Al menos así quedó claro con el Informe Trimestral de Deuda Personal, efectuado por la Universidad San Sebastián y la empresa Equifax, la administradora de Dicom, que reveló que en más de 900 mil personas creció el número de deudores morosos desde marzo del año pasado cuando se realizó el famoso “perdonazo”: la cifra pasó ahora de 1.390.000 consumidores endeudados a 2.300.000.

De acuerdo a la investigación, 2 de cada 3 personas habían reingresado al registro de morosos durante el último año, tras haber sido beneficiados por la Ley 20.575. Esta normativa, en su momento, alcanzó a más de 2,8 millones de consumidores, al borrar las deudas inferiores a 2,5 millones de pesos del registro comercial.

Otro punto del informe indica que a menor número de desocupados mayor es el número de morosos, lo que sería paradojal, ya que en el período en que baja el desempleo aumenta la deuda, aparentemente porque la persona se siente en condiciones de gastar más.

Esa maldita tentación

Sin embargo, una de las mayores causas de endeudamiento según estudios y expertos son las famosas tarjetas de crédito, de hecho en nuestro país hay más de estos plásticos que habitantes, ya que sobrepasan los 17 millones de unidades. Si a esto se agregan los créditos preaprobados y las facilidades para pagar a plazos, al pobre consumidor lo atosigan con ofertas. Y, como buen chileno, cae en la tentación.

Ante el tema, el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y especialista en Marketing, Pedro Hidalgo, señala que “este negocio financiero les permite a las compañías, además, generar ventas, porque mucha gente no podría comprar si no fuera a crédito. Por otro lado, uno tendría que pensar: ¿por qué la gente usa el crédito? Porque lo necesita, porque lo satisface”. Ciertamente un negocio redondo.

Pese a que los consumidores chilenos se caracterizan por ser responsables con sus deudas, los sueldos sin reajustes y gastos extras afectaron el bolsillo de muchas familias que, por pérdida de trabajo u otras situaciones, se vieron obligadas a dejar de pagar.

Pero este fenómeno se arrastra desde hace un par de décadas. De acuerdo al Informe de Estabilidad Financiera de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), a comienzos del año pasado un 60% de la población estaba en condición de sobreendeudamiento.
Esto significa que a más de la mitad de los chilenos no le alcanzaba su sueldo para cubrir las necesidades básicas de la familia, pagar la luz, el agua y el gas y cancelar sus deudas.

La deuda de los chilenos

Para Hernán Calderón, presidente de la entidad que defiende a los consumidores, Conadecus, esto se debe al “libertinaje en la entrega de créditos de consumo, aumentos de cupos sin preocuparse si la persona tiene la capacidad económica para responder, la entrega indiscriminada de tarjetas y de préstamos a gente que no tiene rentas demostrables, como los estudiantes. Todo esto ha hecho que la situación del sobreendeudamiento sea dramática”.

Y el problema se agudiza aún más si se considera que “los chilenos tenemos muchas fuentes para poder sobreendeudarnos que no están cruzadas entre ellas y, por lo tanto, las posibilidades son ilimitadas”, precisó Calderón a Cambio21.

Esto porque una persona puede pedir un crédito de consumo a un banco, un préstamo a una caja de compensación y mantener compromisos financieros con las tiendas por departamento al mismo tiempo y sin control alguno. Por lo mismo, Calderón advierte sobre la necesidad de consolidar la información comercial en una sola base de datos, que permita transparentar la realidad de cada consumidor.

En tanto, el economista Joseph Ramos reconoce que el tema del crédito es siempre problemático porque “uno quisiera, por un lado que la mayor parte de la gente tenga acceso al crédito porque eso facilita que pueda mejorar su nivel de vida, pero por otro lado uno quiere evitar el sobreendeudamiento. Entonces, esa es la pequeña tensión que hay ahí”.

En cuanto a la entrega indiscriminada de tarjetas de crédito, y por ende aumento en las deudas y posterior entrada a Dicom, el economista señaló que “las casas comerciales son las más “generosas” con al entregar tarjetas de crédito con el mínimo de condiciones. Esos son los más arriesgados. En cambio la banca es más complicada y la mitad de la población no accede a créditos bancarios. Probablemente es la gente que usa las tarjetas de las casas comerciales es la más endeudada, porque le piden menores condiciones”.

 
Editor On abril - 29 - 2013

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