LA FALLA experimentada la semana pasada en el sistema de venta por internet de una línea aérea, y el aprovechamiento por parte de un grupo de consumidores de la “oportunidad” de comprar pasajes aéreos a precios de hasta un décimo del valor normal, pone de manifiesto hasta qué punto la sociedad chilena aún no ha logrado establecer sólidamente valores como la buena fe y el respeto en las relaciones comerciales. Lamentablemente, el debate público sólo parece atender a la importancia de que las empresas cumplan sus compromisos y no existan “abusos” de su parte, pero no presta ninguna atención a que los consumidores también deben cumplir con los suyos y no perjudiquen impunemente los derechos de las empresas y sus accionistas.
En este caso, lo ocurrido es que las fallas en los sistemas tecnológicos de una empresa aérea extranjera permitieron por un cierto lapso que pasajes que suelen tener precios en torno a los 650.000 pesos, pudieran ser comprados hasta por 60.000 pesos. Lo llamativo es que rápidamente se transmitieron a través de las redes sociales mensajes destinados a difundir la “oportunidad” que existía de extraer esos pasajes a un precio evidentemente equivocado.
Nuestra legislación tiene como principio fundamental que los contratos deben cumplirse de buena fe, y es imposible que alguien pueda sostener que aprovecharse de un error tecnológico de esta naturaleza cumple con esa norma, sin perjuicio de que las empresas deben procurar tomar todas las medidas del caso para minimizar este tipo de errores. Lo ocurrido es semejante a lo que sucede cuando un camión de transporte choca y se esparcen las mercaderías en la vía, ¿hay legitimidad en el que pretende apropiarse de los bienes aprovechando el accidente?
Lamentablemente existe el precedente negativo de que en circunstancias semejantes el Sernac ha obligado a las empresas a cumplir con las ventas, a pesar de ser resultados de errores evidentes y que no pueden ser calificados como información falsa o tendenciosa. Sería un gran avance que los legisladores corrigieran esta anomalía y así se promoviera el respeto de los derechos ajenos, sin excepciones.
Fuente: LaTercera