Cesar Valdés M.
Ing.Agrónomo y Director de Conadecus
Para los Consumidores dista mucho de ser “gracioso” o “entretenido”, seguir refiriéndonos a situaciones que nos afectan; estamos conscientes que los cambios implican trastornos, en especial para quiénes están en el actual statu quo, pero ahí también estamos el universo de los consumidores y lo más grave en este caso, las generaciones futuras.
Esta vez es el nivel de uso de pesticidas: reciente información de la OCDE indica que nuestro nivel de uso en el país, llega a 10,7 kgs/ha, frente a .21 kgs/ha promedio en el resto del mundo. Los pesticidas participan en una larga cadena de insumos usados en el proceso de producción agrícola, que en muchos casos termina en un consumidor remoto de innumerables países de todo el mundo.
De lo que sí estamos seguros es que nosotros en Chile somos campeones en ingesta de pesticidas y dentro de ellos con los mayores niveles, se “benefician” los trabajadores del campo, en especial las trabajadoras y a través de ellas los niños. Por lo cual, podríamos ser una población de carácter experimental de reacción a estos agrotóxicos.
Por más de 40 años, nos han presentado esto como una condición tecnológica inevitable e inmutable producto de los tiempos, ante la cual sólo caben los cuidados y la prevención. Esto ha ido derivando en una nítida política hacia el uso de pesticidas, en un vasto paquete que abarca desde semillas a envases, pasando incluso por onerosos fletes navieros.
No es efectivo que no exista alternativa, incluso en tiempos muy difíciles de represión y cesantía se desarrollaron manejos diferentes, agroecológicos o similares a pesar del nulo estímulo oficial. Sólo una Estación Experimental del INIA, en todo Chile tenía programa de experimentación e investigación en estas materias.
En este contexto, nuestra ingesta alimentaria es deplorable, nuestros niveles de obesidad, acentuada en jóvenes y niños, caldo de cultivo para numerosas enfermedades crónicas (diabetes, canceres de diferente tipo, afecciones cardiacas), ya están en rangos que alarman y presagian escenarios peores aún.
La misma OMS vaticina que en las próximas décadas, estas enfermedades elevarán el número de muertes, con lo que serán muchos los padres que entierren a sus hijos, al revés del orden natural.
Para ello las soluciones existen y se deben abordar por diversos flancos. De lo que si estamos seguros es que debemos subir nuestra ingesta de frutas, verduras, mariscos y pescados, sin embargo, estos deben ser de mejor calidad, sin abuso de pesticidas. Ya que en la actualidad uno cada cinco chilenos, el 20% de mayores ingresos, se alimenta adecuadamente.
Todos los consumidores, todos los chilenos necesitamos un sector social vigoroso, con herramientas económicas y legales que nos permita organizarnos y tener la información para poder optar por alimentos sanos sin tóxicos. De igual forma los productores deben estar informados de los diferentes modos de producción y tener las alternativas para ofertar alimentos sustentables y saludables.