Noticia | 22 Mayo 2024

Álvaro Gallegos, economista: “en el tema de las ISAPRES, la ambición terminó matando al gato”

Publicado el 18 de mayo en el Regionalista

Por Edison Ortiz

Fue una semana compleja en la que el oficialismo y la oposición. El lunes pasado se votaba lo que se llamó “el salvataje a las isapres”.

Dichas instituciones, como se sabe, estuvieron por años aplicando tablas de factores al margen de la ley. Ese “portonazo», fue reclamado por un particular y se inició la trama jurídica que culminó con el fallo de la Corte Suprema (CS) que les ordenó devolver en forma retroactiva solo una parte del asalto a mano armada cometido por las instituciones de salud (a partir de 2020, cuando en realidad habían estado aplicando tablas de factores al margen de la ley, más o menos desde 2010).

Las isapres, por supuesto, apelaron y con posterioridad el fallo de la CS fue ratificado por el Tribunal Constitucional (TC). Pero las instituciones de salud privada volvieron a desacatar la ley mientras en 2022, urbi et orbi, reconocían utilidades por $ 13 mil millones al término del trimestre de ese año. En 2023 amenazaron con quebrar cuando la CS ratificó que debían pagar. Allí recurrieron al gobierno de Boric y al sistema político. El senador Juan Luis Castro, presidente de la comisión de Salud del Senado, jugó un papel protagónico en ese proceso de limpiar a las isapres. A fines de año, el gobierno les permitió cobrar, por sí y ante sí, el Índice del Costo de Salud (ICSA) que, siempre lo fijaba la Superintendencia y casi todas la subieron al tope de 7,4%. No contentó con ello, comenzaron el lloriqueo transversal de nuevo y otra vez les dio resultado. La Cámara de Diputados por amplia mayoría les otorgó, entre otras prebendas, 13 años para pagar su deuda con los usuarios. Pero no todo fue miel sobre hojuelas.

No está demás señalar que cuando un chileno o chilena de a pie tiene deudas está obligado a solicitar un préstamo o un crédito a una institución financiera para cubrir su déficit. Pues a las isapres, se les permitió un lujo al cual no pueden acceder el resto de los chilenos con el auspicio de este gobierno y de la oposición. Como dijo Nicanor Parra «la izquierda y la derecha unida jamás serán vencidas». En el distrito 15, desde Natalia Romero, pasando por Diego Schalper, siguiendo con Marta González hasta la frenteamplista Marcela Riquelme se cuadraron con las instituciones de salud. En Rancagua no se salvó nadie, desde UDI hasta el FA votaron a favor de este nuevo robo. Si se revisa la votación una parte de los republicanos se abstuvieron o votaron en contra. Ojo con eso.

 

El Regionalista conversó con el economista Álvaro Gallegos quien, luego del espectáculo dado por el sistema político e institucional en torno a este tema, no tiene una opinión negativa del acuerdo final. Este fue el diálogo con el ex superintendente de AFP.

¿Cuál es al final tu balance de este culebrón político?

-Mi balance es positivo. El acuerdo final tiene varias cosas buenas. El gobierno resolvió un problema, generado por las propias isapres, muy difícil. Se logra un acuerdo tangible para todo el mundo. No fue la mejor fórmula, pero se resolvió esa papa caliente que era el tema generado por la deuda de las isapres que algunos podrían ver como una sinvergüenzura, pero habría sido mucho peor que con dineros de todos los chilenos se pagase literalmente, ‘el hoyo’ generado por las isapres. Los que pagarán son los interesados en mantener las isapres que son solo el 15% del total de gente adscrita al sistema de salud, que son personas con altos niveles de ingreso y que, además, son electorado de derecha. Culmina siendo un problema que se instala en la derecha. La derecha prefirió salvar a las isapres antes que beneficiar a su electorado.

¿Cómo llegamos a esto luego que el tercer trimestre de 2022, justo antes que la CS y el TC ratificarán que tenían que pagar, acumulaban ganancias por $ 13 mil millones?

-Es cierto, esta gente cruzó los límites de lo posible e hicieron del sistema de salud privada un far west, robándoles a la gente común.

El robo ya había ocurrido, ya sabemos lo que había ratificado tanto la CS como el TC. Si esto continuaba, la pelota concluiría, no sabemos cómo, en la superintendencia de salud. Con esta ley se logra, eso sí en un plazo amplísimo, que paguen los que usufructuaron de mala manera del sistema.

Estos accionistas contaban con el apoyo de la derecha, recuerda tú que había un debate donde la CS señaló que tenían que pagar los accionistas mientras los involucrados y la derecha querían traspasar esta deuda al conjunto de los chilenos. Recuerda que salió Mario Marcel y señaló que quienes tenían que pagar eran los accionistas. Y se llegó a esto, que es un verdadero salvataje al sistema de salud privada con un crédito a 13 años que en Chile no existe. Eso es un abuso. Un paraíso fiscal que la gente no entiende mucho.

 Según cifras extraoficiales, quienes han migrado desde las isapres a Fonasa durante el último año, fluctúan entre medio millón y 700 mil chilenos. ¿Cómo lees aquello?

-Bueno, ahí está el segundo punto a favor. Pensaba en escribir una columna que titularía “el crepúsculo de las isapres”. No solo son los viejos, según datos que se tienen, quienes se están cambiando sino, también mucha gente joven que percibe que esto fue un robo. Que son personas que no usan el sistema de salud por su edad y que son un aliciente al sistema público chileno. Una verdadera inyección anímica.

Bajo esa perspectiva, ¿resultaría que las isapres, con este acuerdo, concluyeron pegándose ‘un tiro en los zapatos’?

-Exacto. Tal cual. A última hora se dieron cuenta. El gobierno siempre se negó a naturalizar la deuda y en esa pelea las isapres pierden el norte. Cuando el asunto estaba en el Senado, se mostraban felices. Pero la discusión en la Cámara fue distinta. Eso explica el rechazo de algunos republicanos al acuerdo. Fíjate que Kayser –quien se abstuvo en la votación – fue uno de los que se dio cuenta que el acuerdo no resultaba, al final, muy favorable a las instituciones.

Ahora las isapres van a aumentar sus costos, va a aumentar la fuga de clientes. La pregunta del millón para las isapres es: si cuento con una cierta infraestructura con costos fijos y dispongo de ingresos variables, ¿Cómo voy a sobrevivir? Este efecto lo pagarán los cotizantes. Preveo una profundización de la crisis de estas instituciones y que en el mediano plazo solo cubrirán al 10% de los chilenos que están en condiciones de poder pagar altos planes de salud. La votación de republicanos, en especial la de Kayser, es porque se dieron cuenta que es el “crepúsculo de estas instituciones”.

¿Podría señalarse entonces que este es un típico caso donde la ambición terminó matando al gato?

-La ambición mató al gato en cierta forma. Estaban felices con lo alcanzado en el Senado, en postergar la deuda, luego más contentos aún con la fijación del ICSA por sí y ante sí. El efecto: todo lo contrario.

 

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Conadecus

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