Columna de opinión
Por Gonzalo Escobar
Hablar de educación financiera con los niños no significa enseñarles sobre bancos, inversiones o tarjetas de crédito. Significa, antes que todo, ayudarlos a comprender cómo funciona la vida diaria: que las cosas cuestan dinero, que los recursos son limitados y que cada decisión implica renunciar a algo. Cuando los niños aprenden esto desde pequeños, desarrollan hábitos más responsables, piden con mayor consciencia y evitan frustraciones cuando no es posible comprar todo lo que desean. A largo plazo, estos aprendizajes tempranos se transforman en adultos capaces de planificar, ahorrar y tomar decisiones informadas.
La explicación debe ser cercana y cotidiana: mostrar que el dinero proviene del esfuerzo, que primero se cubren necesidades y luego deseos, y que elegir no es perder, sino priorizar. En épocas como Navidad, una fiesta emocionante para los niños, pero también costosa, es clave enseñar que no siempre se puede comprar todo, porque hay gastos importantes que cubrir. Estrategias simples, como usar una alcancía o asignarles un pequeño presupuesto para un regalo simbólico, ayudan a que comprendan el valor del dinero sin ansiedad ni presión.

Distinguir entre necesidades y deseos también es fundamental. Actividades tan simples como separar objetos en dos categorías permiten que los niños entiendan que los deseos son válidos, pero no urgentes. Y si los adultos planifican, comparan precios y evitan endeudarse, los niños aprenderán observando.
En un país donde muchos jóvenes enfrentan decisiones financieras relevantes a temprana edad, una buena educación económica desde la infancia no es un lujo: es una necesidad social. Colegios y medios pueden jugar un rol decisivo, integrando contenidos simples, juegos, ejemplos y advertencias sobre el consumo irresponsable. Más aún en un entorno donde la publicidad, las modas y la inmediatez digital empujan a los niños hacia una cultura del “quiero ahora”.
Educar desde temprano es darles una herramienta para toda la vida: la capacidad de decidir, planificar y enfrentar su futuro con mayor seguridad.