peribonio1_14947-L0x0Principalmente los empresarios del país, organizados a través de sus asociaciones gremiales, deben asumir que cambió el paradigma.
Recientemente el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) decidió sancionar a tres empresas acusadas de colusión, reforzando con ello que el principal objetivo de esta regulación es el bienestar del consumidor y la eficiencia de los mercados.
En estos últimos años, Chile ha avanzado en generar una nueva cultura de respeto a los consumidores y a la libre competencia. Prueba de ello es el trabajo de promoción –muchas veces desconocido- que ha realizado la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC). Este último, cuenta con programas y cursos especializados dirigidos a empresas y en materia de Responsabilidad Social en Consumo.
Por su parte, la FNE permanentemente realiza programas de promoción de la libre competencia tanto en las empresas con modelos preventivos como en las asociaciones gremiales.
Por eso no resulta nada de casual que el TDLC decidiera disolver precisamente una asociación gremial (la APA) junto con imponerle sanciones calificadas como históricas a tres empresas avícolas del país por acartelarse para fijar cargas de producción y distribución de pollo.
Estas graves conductas afectan principalmente a los consumidores. Es por ello que todos los actores del mercado, pero principalmente los empresarios del país organizados a través de sus asociaciones gremiales, deben asumir que cambió el paradigma.
Son ellos quienes con urgencia deben asumir un rol de liderazgo y generar relaciones estrechas y fructíferas con las autoridades para poder así, desde el seno empresarial, crear una nueva cultura orientada a transparentar los mercados y con ello beneficiar a todos los consumidores, que finalmente somos todos los chilenos.
 
Fuente: Estrategia