Desde el 31 de octubre, los refrigeradores, congeladores y equipos combinados que se comercializan en Chile deben exhibir una nueva etiqueta de eficiencia energética. El sistema incorpora cambios en la clasificación de los aparatos y entrega información sobre su consumo mensual, permitiendo comparar mejor los productos antes de realizar una compra.
Elegir un refrigerador no solo implica considerar su precio, tamaño o capacidad de almacenamiento. Su consumo eléctrico también es un factor importante para la economía del hogar, especialmente porque se trata de un electrodoméstico que permanece conectado durante todo el día.
En ese contexto, Chile comenzó a implementar una nueva etiqueta de eficiencia energética, denominada E2.0, que desde el 31 de octubre de 2026 es obligatoria para los refrigeradores, refrigeradores-congeladores, congeladores y aparatos similares de uso doméstico comercializados en el país, tanto en tiendas físicas como en plataformas de venta por internet.
La actualización busca entregar información más clara a los consumidores y facilitar la comparación entre distintos modelos, incorporando una metodología de evaluación más exigente y datos que permiten conocer cuánto consume cada equipo.
¿Qué cambia con la nueva etiqueta?
La nueva etiqueta mantiene una escala de eficiencia energética que va desde la letra A hasta la G, acompañada de colores que permiten identificar visualmente el nivel de eficiencia de cada aparato.
Una de sus principales novedades es que incorpora el consumo mensual de electricidad, expresado en kilowatt-hora (kWh/mes). Este dato permite comparar directamente cuánto consume cada modelo y estimar cuánto podría representar en la cuenta de electricidad.
Además, la nueva identificación incluye un sello circular verde que permite distinguirla de las etiquetas utilizadas anteriormente.
¿Un refrigerador que antes era A++ ahora puede tener una clasificación inferior?
Sí. Uno de los aspectos que puede generar confusión entre los consumidores es que algunos refrigeradores que anteriormente tenían una clasificación A+ o A++ podrían aparecer ahora con una letra inferior.
Sin embargo, esto no significa que el aparato haya perdido eficiencia o que haya aumentado su consumo eléctrico. La diferencia responde a una actualización de la metodología y de los parámetros utilizados para evaluar y clasificar estos productos.
Por esta razón, no es recomendable comparar directamente las letras de las etiquetas antiguas con las de la nueva clasificación E2.0. Lo importante es revisar los datos de consumo que entrega el nuevo etiquetado.
¿Cómo calcular cuánto consume un refrigerador?
La nueva información permite realizar una estimación del gasto mensual del electrodoméstico. Para ello, se debe multiplicar el consumo indicado en la etiqueta por el valor del kilowatt-hora que aparece en la boleta de electricidad del hogar.
Por ejemplo, si un refrigerador registra un consumo de 20 kWh al mes y el valor del kWh es de $230, su gasto eléctrico estimado sería de $4.600 mensuales.
Este cálculo es referencial, ya que el consumo real puede variar dependiendo de las condiciones de uso, la ubicación del equipo y otros factores.
¿Por qué es importante para el bolsillo?
De acuerdo con información del Ministerio de Energía, los refrigeradores representan aproximadamente un 16% del consumo eléctrico de los hogares. Por ello, elegir un equipo con un menor consumo energético puede contribuir a reducir los gastos mensuales de electricidad.
Un producto puede tener un precio de compra más conveniente, pero si su consumo eléctrico es considerablemente mayor, podría terminar representando un gasto superior durante su vida útil.
En ese sentido, la nueva etiqueta constituye una herramienta para tomar decisiones de compra más informadas, considerando no solamente el precio inicial del electrodoméstico, sino también los costos asociados a su utilización.
¿Qué deben considerar los consumidores antes de comprar?
Desde una perspectiva de consumo informado, es recomendable:
Revisar que el refrigerador exhiba la nueva etiqueta de eficiencia energética E2.0.
Comparar el consumo mensual expresado en kWh entre distintos modelos.
Consultar el valor del kilowatt-hora en la boleta de electricidad para estimar el gasto mensual.
Considerar tanto el precio de compra como el costo de funcionamiento del equipo.
No confundir una clasificación energética inferior en la nueva etiqueta con una pérdida de eficiencia del producto.
La Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) es el organismo encargado de fiscalizar el cumplimiento de esta exigencia.
La actualización del etiquetado energético representa un avance en materia de información al consumidor, ya que permite contar con antecedentes más concretos al momento de elegir un electrodoméstico. Comprender estos datos es fundamental para comparar alternativas, evitar confusiones y tomar decisiones que también consideren el impacto de las compras en el presupuesto familiar.