Desde el 1 de agosto comenzó a regir oficialmente la nueva Norma de Autenticación Reforzada de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), una regulación que busca fortalecer la seguridad de las operaciones bancarias y reducir el riesgo de fraudes digitales que afectan a miles de consumidores.

La normativa obliga a bancos e instituciones financieras a implementar mecanismos de autenticación multifactor para las operaciones de mayor riesgo, como transferencias de dinero, cambios de contraseñas, administración de dispositivos registrados y otras gestiones sensibles. Para validar estas acciones, los usuarios deberán acreditar su identidad mediante al menos dos factores independientes, como una contraseña, un código de verificación de un solo uso o un mecanismo biométrico, como huella dactilar o reconocimiento facial.
El objetivo de esta medida es elevar el estándar de seguridad y disminuir los riesgos de suplantación de identidad, accesos no autorizados y otros delitos informáticos. Asimismo, la CMF ha señalado que las personas con necesidades de accesibilidad podrán seguir utilizando mecanismos alternativos, como las tarjetas de coordenadas, cuando corresponda.
¿Qué deben hacer los consumidores?
Con la entrada en vigencia de esta norma, las instituciones financieras han comenzado a solicitar a sus clientes que actualicen sus mecanismos de seguridad. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Activar las aplicaciones oficiales de seguridad del banco.
- Registrar y mantener actualizados los dispositivos de confianza.
- Verificar que el número de teléfono asociado a la cuenta sea el correcto.
- Actualizar los métodos de autenticación disponibles.
CONADECUS: la tecnología debe ir acompañada de educación financiera
Desde CONADECUS valoramos esta actualización regulatoria, ya que representa un avance importante para fortalecer la protección de las personas consumidoras frente al aumento de los fraudes digitales. Sin embargo, advertimos que ninguna herramienta tecnológica será suficiente si no va acompañada de información clara y de una adecuada educación en ciberseguridad.
Por ello, reiteramos el llamado a la ciudadanía a mantener una actitud preventiva y adoptar buenas prácticas digitales para proteger sus cuentas bancarias.
Entre ellas, recomendamos:
- Nunca compartir claves, códigos de verificación o contraseñas con terceros.
- Descargar únicamente las aplicaciones oficiales de cada institución financiera.
- Desconfiar de llamadas, mensajes o correos electrónicos que soliciten información confidencial.
- Revisar periódicamente los movimientos de las cuentas y reportar de inmediato cualquier operación desconocida.
- Mantener actualizados los datos de contacto registrados en el banco.
La incorporación de mecanismos de autenticación reforzada constituye un paso relevante para mejorar la confianza en los servicios financieros digitales. No obstante, la prevención continúa siendo la mejor herramienta para evitar fraudes y proteger el patrimonio de las personas consumidoras.