Un estudio genético realizado por el INTA de la Universidad de Chile reveló que cinco conocidas marcas de conservas comercializan especies distintas a las declaradas en su etiquetado.

Una investigación de Mega Investiga ha puesto al descubierto un engaño que afecta a miles de consumidores en el país. Tras un análisis genético solicitado al Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, se determinó que cinco marcas de conservas rotuladas como “Jurel al natural” contienen en realidad caballa (Scomber japonicus), una especie importada principalmente desde China. Las marcas involucradas en esta denuncia son De Reyes, Misol, San Remo, Esmeralda y Deyco, las cuales fueron sometidas a pruebas de ADN que confirmaron, con más de un 95% de coincidencia, que el producto al interior de las latas no corresponde al jurel chileno (Trachurus murphyi).
Hernán Calderón, presidente de Conadecus, calificó el hallazgo como una situación gravísima de engaño al consumidor, señalando que se está entregando un producto de menor valor comercial y características distintas bajo un nombre que goza de gran confianza en el mercado nacional. Según expertos gastronómicos y biólogos marinos consultados en el reportaje, la diferencia entre ambas especies es notable: mientras el jurel nacional posee una carne más firme y oscura, la caballa importada tiende a ser más blanda, tiene un olor más intenso y presenta una morfología ósea distinta, con una columna vertebral más pequeña y espinas más pronunciadas que a menudo terminan deshechas en el proceso de conserva.
El impacto de esta denuncia ya generó las primeras reacciones de las autoridades. El Seremi de Salud de la Región Metropolitana inició sumarios sanitarios tras confirmar que el etiquetado induce a error, infringiendo el Reglamento Sanitario de los Alimentos que prohíbe explícitamente cualquier descripción que pueda engañar al comprador sobre la verdadera naturaleza del producto. Por su parte, algunas de las empresas mencionadas emitieron declaraciones públicas donde aseguran estar revisando sus procesos y antecedentes técnicos, mientras que otras se han limitado a señalar que cuentan con certificaciones de origen, a pesar de que la evidencia genética de la Universidad de Chile resulta irrefutable.